Personajes y Patrimonio Histórico

José Abelardo Quiñones Gonzales

José Abelardo Quiñones Gonzales fue teniente de la Fuerza Aérea del Perú, declarado Héroe Nacional del Perú por Ley N° 16126 del 10 de mayo de 1966, debido a su inmolación en una misión aérea en el conflicto con Ecuador en 1941.

Nació en el puerto de Pimentel, al norte del Perú, el 22 de abril de 1914. Sus padres fueron José María Quiñones Arízola y María Juana Rosa Gonzáles Orrego. Su vocación por la aviación fue estimulada siendo niño por Karl Weiss, director del Colegio Nacional San José de Chiclayo, donde concluyó sus estudios de primaria. Estudio la secundaria en Lima, primero en el Colegio Sagrados Corazones Recoleta y luego en el Colegio Nacional Nuestra Señora de Guadalupe.

Ingresó como cadete a la Escuela Central de Aviación "Jorge Chávez" en 1935 y formó parte de la promoción "Comandante José L. Raguz". Se caracterizó por su facilidad para adaptarse a las diferentes técnicas del pilotaje y se hizo conocido por sus vuelos invertidos muy cerca del suelo, que pueden apreciarse en filmaciones hechas en 1939.

Cuando comenzó el conflicto con el Ecuador, en 1941, José Abelardo Quiñones formaba parte de la primera división ligera del Perú. Esta división tuvo como meta recuperar la frontera en la zona de Quebrada Seca.

El 23 de julio de 1941, la 41° Escuadrilla, al mando del teniente comandante Antonio Alberti e integrada por los tenientes Fernando Paraud y José Quiñones y el alférez Manuel Rivera, despegó de Tumbes para cumplir su misión. Cuando estaban sobre el objetivo, iniciaron el bombardeo del puesto enemigo en Quebrada Seca; el avión piloteado por el teniente Quiñones efectúo el descenso para lanzar sus bombas y fue alcanzado por el fuego antiaéreo. En vez de expulsarse del avión y usar su paracaídas, lo dirigió hacia el blanco enemigo inmolándose para cumplir su misión.

Tres meses después de su deceso, el 19 de octubre de 1941, el coronel Octavio A. Ochoa, jefe de la IV Zona Militar del Ecuador, entregó a nombre de las Fuerzas Armadas Ecuatorianas los restos mortales de Quiñones, pronunciando las siguientes palabras: "Entrego a la Fuerza Aérea del Perú los restos de quien supo honrar a su patria, a su pueblo y a su fuerza armada. Mi pueblo [ecuatoriano] rinde homenaje al pueblo peruano, dignamente encarnado en la figura heroica de José Abelardo Quiñones Gonzáles."

 

José Abelardo Quiñones  Gonzáles

 

Raúl Porras Barrenechea

Raúl Porras Barrenechea nació en la ciudad de Pisco, el 23 de marzo de 1897. Sus padres fueron Guillermo Porras Osores y Juana Barrenechea y Raygada. Desde sus estudios escolares realizados en Lima, primero en el Colegio San José de Cluny y luego en el Colegio Sagrados Corazones Recoleta, demostró sus dotes de escritor y publicó varios cuentos en la revista del colegio.

Ingresó a la Facultad de Letras de la Universidad de San Marcos en 1913, luego fue catedrático de Literatura Castellana y trabajó como secretario en la Corte Suprema de Lima. Fue un joven dinámico y entusiasta, impulsó el Conversatorio Universitario, integrado por Jorge Guillermo Leguía, Ricardo Vegas García, Guillermo Luna, Carlos Moreyra Paz Soldán, José Quesada, José Luis Llosa Belaúnde, Jorge Basadre y Luis Alberto Sánchez, entre otras personalidades. Fundó diversas revistas de Literatura, entre ellas Alma Latina.

Fue maestro de Historia en diversos colegios de Lima como el Anglo-Peruano, Antonio Raimondi y el colegio Alemán. Destacó como profesor en la cátedra de Historia del Perú en la Universidad de San Marcos, la Universidad Católica y en la Academia Diplomática.

Entre 1936 y 1938 fue Ministro plenipotenciario del Perú ante la Sociedad de Naciones (hoy Naciones Unidas). Entre 1948 y 1949 ocupó el cargo de Embajador en España y entre 1958 y 1960 fue Ministro de Relaciones Exteriores. Fue elegido Senador por Lima en 1956 y llegó a ser Presidente de esa cámara.

Es autor, entre otras obras, de "Historia de los límites del Perú", "Las relaciones primitivas de la conquista del Perú", "Antología del Cusco" y "Los Cronistas del Perú".

Falleció el 27 de setiembre de 1960, en su casa de Miraflores, hoy Casa-Museo y sede del Instituto de Estudios que lleva su nombre.

Raúl Porras Barrenechea

Abraham Valdelomar Pinto

El narrador, poeta, ensayista y dramaturgo Pedro Abraham Valdelomar Pinto nació en Ica el 27 de abril de 1888 y murió en Ayacucho el 3 de noviembre de 1919. Estudió la primaria en las ciudades de Pisco y Chincha y la secundaria en Lima, en el Colegio Nacional Nuestra Señora de Guadalupe, donde en 1903 fundó la revista La Idea Guadalupana junto a su compañero Manuel Bedoya.

Tras ingresar a la Facultad de Letras de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos en 1905, dejó las clases para trabajar como dibujante en las revistas Aplausos y silbidos, Monos y Monadas, Actualidades, Cinema y Gil Blas, desempeñándose en esta última como director artístico. Publicó sus primeras poesías en la revista Contemporáneos en 1909 y reanudó sus estudios en 1910, año en el que fue soldado del "Batallón Universitario", formado por estudiantes de San Marcos, a raíz de un conflicto con Ecuador. Durante su permanencia en el cuartel escribió las crónicas: "Con la argelina al viento", publicadas en El Diario y La Opinión Nacional de Lima. En 1910 publicó sus primeros cuentos en las revistas Variedades e Ilustración Peruana, en las que también publicó por entregas sus novelas cortas La ciudad de los tísicos y La ciudad muerta en 1911.

En 1912 participó en la campaña presidencial de Guillermo Billinghurst, quien tras su triunfo electoral lo nombró administrador de la Imprenta del Estado y director del diario oficial El Peruano. Posteriormente fue nombrado Segundo Secretario de la Embajada del Perú en Italia. En Roma escribió sus "Crónicas de Roma" que se publicaron en Lima en los diarios La Nación y La Opinión Nacional. Estando en Italia obtuvo el primer premio del concurso literario organizado por La Nación con su cuento "El Caballero Carmelo". Al volver al Perú trabajó como secretario personal de José de la Riva-Agüero, bajo cuya influencia escribió en 1914 su primer libro “La Mariscala”, una biografía novelada de Francisca Zubiaga, la esposa del presidente Agustín Gamarra, quien tuvo una importante participación en la política peruana. Desde julio de 1915 hasta 1918 trabajó en el diario La Prensa, donde estuvo a cargo de la sección "Palabras" y donde publicó "Crónicas frágiles" y "Diálogos máximos".

La multiplicidad de géneros que cultivó Valdelomar y el entusiasmo y energía que comunicó en sus escritos le valieron el reconocimiento de sus contemporáneos, muchos de los cuales, incluido Vallejo, lo consideraron su maestro. Sus cuentos, que marcan el punto de partida de la narrativa moderna del Perú, están organizados en dos libros: El Caballero Carmelo y Los Hijos del Sol. El primero incluye el cuento del mismo nombre ambientado en Pisco que narra la triste historia de un gallo de pelea; el segundo consta de cuentos inspirados en el pasado histórico del Perú. Su poesía se caracteriza por su particular evolución del modernismo al postmodernismo, con toques vanguardistas.

Abraham Valdelomar Pinto

Jorge Basadre Grohmann

Jorge Basadre Grohmann nació en Tacna el 12 de febrero de 1903. Cuando tenía nueve años de edad, su familia se trasladó a Lima, donde estudió en el colegio alemán Deutsche Schule y el último año de secundaria en el Colegio de Nuestra Señora de Guadalupe. Ingresó a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos en 1919, donde obtuvo el grado de Doctor en Letras y Jurisprudencia y el título de Abogado.

Historiador, literato y profesor de varias generaciones, ocupó importantes cargos públicos. Hacia 1925 formó parte de la delegación peruana enviada ante la comisión plebiscitaria de Tacna y Arica y en 1930 fue nombrado director de la Biblioteca Central de San Marcos. En 1931 publicó el libro "Perú: problema y posibilidad".

Conocido como el historiador de la República, su obra cumbre es precisamente  la “Historia de la República del Perú”, obra reeditada y ampliada muchas veces desde 1939 y cuyo contenido va mucho más allá de los límites históricos. Perteneció desde muy joven al grupo de la Reforma Universitaria.

Entre 1931 y 1935 estuvo fuera del país realizando estudios de bibliotecología e historia en universidades de los Estados Unidos y Europa.

Estuvo a cargo de la dirección de la Biblioteca Nacional (1943-1948) de la que se le considera como su tercer fundador por haber liderado una campaña para reconstruir la biblioteca luego de que un incendio la destruyera en 1943. Los anteriores fundadores de la Biblioteca Nacional fueron José de San Martín y Ricardo Palma. Posteriormente viajó a Washington donde ocupó el cargo de director de Asuntos Culturales de la Unión Panamericana (1948-1950). Fue Ministro de Educación en dos oportunidades (1945 y 1956-1958).

Entre los valiosos e importantes libros y documentos que publicó durante años destacan "La multitud, la ciudad y el campo en la historia del Perú", "La iniciación de la República", "Introducción a las bases documentales para la historia de la República del Perú", "El azar en la historia y sus límites", "La vida y la historia; ensayos sobre personas, lugares y problemas", "Elecciones y centralismo en el Perú”.

Jorge Basadre murió el 29 de junio de 1980. La calidad de su obra que nos permite conocer y valorar a nuestro país ha recibido y recibe el reconocimiento de numerosas instituciones nacionales y extranjeras. Es uno de los más renombrados intelectuales peruanos del siglo XX.

Jorge Basadre Grohmann

Santa Rosa de Lima

Isabel Flores de Oliva, conocida como Santa Rosa de Lima, nació el 30 de abril de 1586 en la ciudad de Lima, entonces capital del virreinato del Perú. Sus padres fueron Gaspar Flores, miembro de la guardia virreinal y María de Oliva. Formó parte de una familia compuesta por 13 hermanos.

Su infancia fue la de una niña común de la época. Su principal compañero de juego fue su hermano Fernando que siempre la apoyó. Cuando tenía 12 años, al asumir su padre el empleo de administrador de un obraje, su familia se trasladó al pueblo serrano de Quives, a 60 kilómetros de Lima. En 1597, fue confirmada en Quives por el entonces Arzobispo de Lima Santo Toribio Alonso de Mogrovejo. Es posible que sus vivencias en esa zona y el observar los sufrimientos de los trabajadores indios generara en ella la preocupación por remediar enfermedades y miserias.

Regresó a Lima con su familia ya siendo una joven. Debido a problemas económicos de la familia, trabajaba el día entero en el huerto y solía bordar para así ayudar al sostenimiento de su hogar. En Lima le tocó vivir dentro de un ambiente muy religioso. Abundaban milagros, curaciones y la población daba gran importancia a las virtudes y calidad de vida cristiana.

Santa Rosa tuvo como modelo a la dominica Catalina de Siena, santa toscana del siglo XIV, motivo por el cual optó por el hábito de terciaria de la Orden de Santo Domingo desde 1606. A partir de entonces, se recluyó prácticamente en la Ermita que ella construyó, con ayuda de su hermano Fernando, en un extremo del huerto de su casa. Sólo salía para visitar el Templo de Nuestra Señora del Rosario y para atender las necesidades espirituales de indígenas y negros de la ciudad. Atendía a los enfermos que se acercaban buscando ayuda a su casa donde había habilitado una enfermería y ayudaba a San Martín de Porres.

Muchos consejeros espirituales ejercieron profunda influencia espiritual sobre Rosa. La conducta de Santa Rosa de Lima se hizo más evidente cuando a sugerencia de sus confesores anotó las diversas mercedes que había recibido del Cielo, componiendo así el panel titulado Escala espiritual.

Cuando enfermó gravemente, pasó sus últimos meses de vida en la casa de la familia de Gonzalo de la Maza, contador del gobierno virreinal, que es donde se levanta el Monasterio de Santa Rosa de Santa María de Lima. Su casa, en el centro de Lima, es un Santuario visitado por devotos y turistas. Se conservan como reliquias la ermita donde rezaba, un pozo donde los devotos depositan sus deseos escritos, su habitación y la enfermería.

Murió a los treinta y un años de edad el 24 de agosto de 1617. El día de su entierro una inmensa cantidad de devotos la aclamaban santa. Sus restos se veneran en el templo de Santo Domingo.

Fue canonizada por el papa Clemente X en 1671. Es la primera Santa de América, Patrona de Lima y Perú desde 1669, del Nuevo Mundo y Filipinas desde 1670, y también Patrona de la Policía Nacional del Perú.

Santa Rosa de Lima

 

Machu Picchu

Prólogo del libro "Machu Picchu: Tesoro Inca" de Federico Kauffmann Doig

Machu Picchu  emerge en el corazón de un paisaje de cumbres imponentes cubiertas por exuberante flora selvática. Su construcción data del último tercio del siglo XV, de tiempos del Incario, última fase de la civilización peruana ancestral cuyos albores se remontan a unos seis mil años. Al igual que otros monumentos de su entorno, en algo similares, fue edificado en una región relativamente próxima al Cuzco, en los predios de Vilcabamba, por sus abruptas laderas y paisaje de bosque de neblina corresponde a la región de los Andes Amazónicos.

Aunque los pormenores de su pasado tal vez no lleguen jamás a ser esclarecidos, en términos generales, estimamos que su función primordial fue servir como centro administrativo de la producción de alimentos cultivados en terrazas de labranza o andenes construidos en las escarpadas pendientes andinas y, al mismo tiempo, como sede de rituales dirigidos a obtener el beneplácito de los dioses de los que se suponía depender el sustento: el Dios del Agua y la Diosa Tierras o Pachamama.

Junto a otros complejos agrarios que se levantan en el área de Vilcabamba, Machu Picchu debió construirse en el marco de un vasto proyecto estatal cuyo objetivo era extender la frontera agraria hacia zonas de los  Andes Amazónicos cercanos al Cuzco. Nuestra hipótesis se basa en el hecho de que en el Perú el potencial de tierras aptas para el cultivo es exiguo tanto en los Andes Cordilleranos como en los Andes Costeños. Por lo mismo, los suelos resultaron deficitarios desde inicios de la civilización andina, debido al crecimiento de la tasa poblacional en contínuo ascenso, tal como ocurrió en todas las sociedades antiguas cuando optaron por sustentarse mediante el cultivo de la tierra. Por otra parte, este desequilibrio ecológico fue causa de que afloraran múltiples estrategias para superar el problema alimenticio y una de ellas fue,  justamente, la opción de ampliar la frontera agraria.

Al factor adverso de la extrema limitación de tierras aptas para el cultivo se sumaba otro flagelo: el fenómeno de El Niño, que de modo recurrente desataba sequías o desbordes pluviales y otras calamidades de orden atmosférico que afectaban la producción de comestibles y hacían asomar el fantasma del hambre.

Se creía que tales catástrofes sólo podían conjurarse recurriendo a acciones mágico-religiosas, rindiendo culto al ente sobrenatural que ejercía control sobre los fenómenos atmosféricos. Éste era el Dios del Agua andino, el ente divino de más alta jerarquía, materializado en los apus o cumbres elevadas y a él se le pedía que fecundase a la Diosa Tierra o Pachamama empapándola con sus lluvias. Estos seres divinos todavía reciben veneración en amplios sectores del Perú cordillerano.

En suma, además de construirse Machu Picchu para servir de centro administrativo de la producción de comestibles debió ser sede del culto y rituales destinados a propiciarla. Nuestra hipótesis se comentará con amplitud en capítulo aparte, al igual que otras varias soluciones que intentan responder a enigmas que conciernen a lo que fue Machu Picchu en el antiguo Perú.

Machu Picchu

 

Chan Chan

"Chan Chan: Nota Histórica" por el Arqueólogo Rogger Ravines

Entre los más extensos asentamientos prehistóricos de América figura Chan Chan, un organismo arquitectónico de aproximadamente un millón y medio de metros cuadrados, considerado la capital del Gran Chimú, una entidad sociopolítica que se extendió a lo largo de la franja litoral por el Norte hasta Tumbes y por el Sur hasta Lima.

Chan Chan fue una ciudad atípica en el concepto actual de ciudad, pero representativa de los Andes centrales de los siglos VII a XV de nuestra era. El término rururbano, podría explicar en algo su carácter y caracterización.

La ciudad no se trazo, ni levanto, tal como hoy se advierte en sus ruinas. Surgió, se desarrollo y concreto a lo largo de Periodo Intermedio Tardío, es decir entre los años 650 y 1300 d.C. Es, pues, una manifestación temporal, gradual y progresiva, en la que se advierte indudablemente la herencia del Horizonte Medio que, por otro lado habla de la unidad histórica de la cultura antigua del Perú, que los arqueólogos con fines metodológicos, se encargan de fragmentar e individualizar.

La capital Chimú, Chan Chan, está integrada por dos secciones. El área nuclear, conformada por nueve conjuntos cercados, denominados ciudadelas y el área marginal correspondiente a los establecimientos humanos populares e integrada por montículos que corresponden a pirámides escalonadas, una de  las cuales es  la Huaca El Dragón, o Cientopiés, o Arco Iris.

Dicha estructura presenta dos plataformas superpuestas con una rampa de ascenso, encerrada por un alto muro de adobes. Toda la fábrica está profusamente decorada, en la parte media horizontal de sus paramentos, con figuras repetitivas de un ser bicéfalo, de lomo curvo, del que salen garfios, y que tienen como elementos subsidiarios o acompañantes pequeñas criaturas antropomorfas. En el borde superior se aprecia una procesión de danzantes enmascarados que portan  un bastón. Cada paño decorado está separado, uno del otro, por una franja vertical, en la que se ubican otros personajes. Todo el conjunto estuvo pintado.

El estilo de estas figuras es indudablemente una reminiscencia de motivos del Horizonte Medio y que afirman, una vez más, la unidad cultural del área centro andina durante el Horizonte Medio, un Estado que se renovaría con el Imperio de los Incas.

Chan chan

 

Templo Nuevo de Chavín

El Templo Nuevo forma parte del complejo arqueológico de Chavín de Huantar, ubicado a 462 kilómetros al noreste de la ciudad de Lima, en la región Ancash, y declarado Patrimonio de la Humanidad en 1985 por la Unesco.

En Chavín de Huantar, la expresión más grandiosa de la civilización Chavín, se aprecian aún hoy los restos de sus templos, un conjunto de edificios, terrazas, plataformas, plazas, galerías subterráneas, canales y columnas, que testimonian lo ocurrido en el lugar hace más de tres mil años.

Entre estas edificaciones construidas en piedra se incluyen el Viejo Templo, la pirámide mayor (71 x 71 metros) cuya característica más notable es que tiene un pasaje interior en el que se aloja un ídolo de piedra conocido como "el Lanzón". Este templo cuenta con una Plaza Circular de 20,8 metros de diámetro.

El Templo Nuevo, el edificio más conocido de Chavín, cuenta con una Plaza Cuadrada (50,2 x 50,2 metros). Se ingresa a él por el Pórtico de las Falcónicas que es precedido por un atrio y un conjunto de escalinatas que ascienden desde la plaza cuadrada, donde hay esculturas en piedra que funcionan como dinteles y columnas, así como lápidas con grabados de personajes.

El Templo Nuevo es la versión final de todos los proyectos arquitectónicos realizados en Chavín. Su organización espacial sigue el mismo eje Este-Oeste del templo antiguo, mirando hacia el oriente. El templo nuevo tiene su núcleo principal en una inmensa plataforma tronco-piramidal, que es el Templo Mayor y que se formó a partir de varios agregados al ala sur del Viejo Templo.

Esta edificación estaba rodeada por una cornisa de piedras grabadas con imágenes de aves, serpientes y felinos en sus lados visibles. Inmediatamente debajo de éstas en la zona donde eran apreciadas unas finas piedras labradas que servían de enchape cara-vista del templo y a unos 12 metros encima del suelo, se lucen las cabezas antropomorfas esculpidas en piedra y adheridas al muro a las que conocemos con el nombre de "cabezas-clavas".

Templo Nuevo de Chavín

 

Gran Pajatén

El complejo arqueológico de la cultura Chachapoyas conocido como el Gran Pajatén se ubica a 2850 m.s.n.m. en una colina sobre una angosta meseta del Parque Nacional del Río Abiseo (Patrimonio Natural y Cultural de la Humanidad desde 1992), en la selva alta de la frontera de la región La Libertad y la región San Martín, en la confluencia de los ríos Marañón y Huallaga.

Formado por al menos 26 estructuras circulares de piedra encima de numerosas terrazas y escaleras, ocupa un área de 2 hectáreas. Los recintos, que se encontraron cubiertos por un tupido bosque tropical húmedo, están decorados con mosaicos de pizarra que muestran aves y motivos geométricos humanos. Los análisis de muestras de cerámica realizados con radiocarbono indican que el área fue ocupada alrededor del año 200 a.C., pero las ruinas visibles actualmente se construyeron durante el tiempo de los Incas.

Las escaleras conectan los diferentes niveles del complejo para facilitar la circulación de personas por sus distintos sectores. Los torreones circulares, con diámetros que varían entre 2 y 15 metros, se alzan muy próximos entre sí, pero a distintos niveles.

Todo el conjunto arquitectónico muestra calles serpenteadas y plataformas donde se localizan los torreones. Uno de los monumentos que destaca es un edificio de 13 metros de diámetro, cuya entrada está flanqueada por paneles planos de frisos de piedra que muestran cinco figuras humanas con las rodillas dobladas hacia afuera y los brazos flexionados. Cada una de estas figuras tiene una cabeza clava con tocados de dos estilos diferentes que se alternan entre figura y figura. La parte superior está decorada con una greca escalonada bordeada con líneas en zig-zag, diseño característico de la arquitectura Chachapoyas.

Gran Pajatén

 

Ciudad de Caral

Con aproximadamente 5 mil años de antigüedad, la Ciudad de Caral, situada en el Valle de Supe a 200 kilómetros al norte de la ciudad de Lima, es considerada la ciudad más antigua de toda América y ha sido reconocida por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad en junio de 2009. La civilización de Caral-Supe o Norte Chico fue contemporánea de otras civilizaciones como Mesopotamia, Egipto, India, China y Mesoamérica a las que se reconoce como los focos de cultura del mundo.

Caral ocupa alrededor de 65 hectáreas. Las investigaciones realizadas desde 1994 por el Proyecto Especial Arqueológico Caral-Supe dirigido por la Dra. Ruth Shady demuestra que hace 5000 años (3000 a.C.) Caral era una ciudad de monumentales pirámides. En su libro "La Ciudad Sagrada de Caral-Supe en los albores de la civilización en el Perú"(1997), Shady, quien excavó en Caral a partir de 1996, sustenta la antigüedad precerámica de Caral. A través de pruebas radio carbónicas se ha confirmado que la ciudad tiene una antigüedad promedio de 5000 años, no obstante que en el resto de América el desarrollo urbano comienza 1550 años después. Este hallazgo ha cambiado los esquemas sobre la aparición de las antiguas civilizaciones en el Perú.

Según Shady, Caral fue una ciudad-estado de organización teocrática a la que se puede considerar como la cuna de la civilización andina. Su construcción requirió un alto grado de tecnología y organización social. Los edificios de Caral tienen forma de pirámide y habrían sido usados por los gobernantes como centro de sus actividades religiosas, políticas o económicas. Como está representado en las pirámides, monumentos religiosos con plazas, atrios y altares, la religión fue el medio de cohesión y coerción que permitió controlar a la población, la producción de bienes y su circulación.

Entre los nuevos hallazgos presentados por el equipo de Ruth Shady en 2005 se incluye un resto textil interpretado como un quipu, lo que implicaría que este sistema de registro de datos tiene casi cinco mil años y no los mil quinientos años como se pensaba antiguamente. Se presentó también la reconstrucción de un posible habitante de la ciudad de Caral en base al cráneo de un muchacho sacrificado que se encontró durante las excavaciones.

Ciudad de Caral

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