Última Actualización: 14/01/10
La Constitución Política del Perú indica que la finalidad del BCRP es preservar la estabilidad monetaria. El Banco Central anuncia una meta de inflación de 2,0 por ciento, con un margen de tolerancia de un punto porcentual hacia arriba y hacia abajo. Las acciones del BCRP están orientadas a alcanzar dicha meta.
La inflación es perjudicial para el desarrollo económico porque impide que la moneda cumpla adecuadamente sus funciones de medio de cambio, de unidad de cuenta y de depósito de valor.
Asimismo, los procesos inflacionarios distorsionan el sistema de precios relativos de la economía lo que genera incertidumbre y desalienta la inversión, reduciendo la capacidad de crecimiento de largo plazo de la economía. Más aún, al desvalorizarse la moneda con alzas generalizadas y continuas de los precios de los bienes y servicios, se perjudica principalmente a aquellos segmentos de la población con menores ingresos debido a que éstos no tienen un fácil acceso a mecanismos de cobertura contra un proceso inflacionario. De esta manera, al mantener una baja tasa de inflación, el BCRP crea las condiciones necesarias para un normal desenvolvimiento de las actividades económicas, lo que contribuye a alcanzar mayores tasas de crecimiento económico sostenido.
Además de establecer el objetivo del Banco Central, la Constitución también le asigna las siguientes funciones: regular la moneda y el crédito del sistema financiero, administrar las reservas internacionales a su cargo, emitir billetes y monedas, e informar periódicamente al país sobre las finanzas nacionales.
Para que el BCRP pueda lograr su objetivo, es necesario que sea autónomo. Es decir, es indispensable garantizar que las decisiones del Banco Central de Reserva se orienten a cumplir el mandato constitucional de preservar la estabilidad monetaria, sin desvíos en la atención de dicho objetivo encomendado.
Esta autonomía está enmarcada en la Ley Orgánica del BCRP. En ésta se establece que un Director del Banco Central no puede ser removido de su cargo, salvo que cometa un delito o falta grave. Estas faltas graves están estipuladas en la Ley Orgánica, e incluyen:
Estas prohibiciones permiten al Banco Central de Reserva contar con independencia operativa para conducir su política monetaria. Es decir, no está sujeto a restricciones fiscales (como financiar al Tesoro Público) o de otra índole que le impidan cumplir con su objetivo.
El Directorio es la máxima autoridad institucional. Le corresponde determinar las políticas a seguir para la consecución de la finalidad del Banco, y es responsable de la dirección general de las actividades de éste. El Directorio está compuesto por 7 miembros. Los Poderes Ejecutivo y Legislativo designan cada uno a tres miembros del Directorio. El Presidente del Directorio es designado por el Poder Ejecutivo y ratificado por la Comisión Permanente del Congreso.
Los Directores no representan a entidad ni interés particular alguno y la duración de sus cargos es el período constitucional que corresponde al del Presidente de la República.
El Gerente General tiene a su cargo la dirección inmediata del funcionamiento del Banco, tanto en su aspecto técnico como administrativo.
La meta del BCRP es alcanzar una tasa de inflación de 2,0 por ciento acumulada en los últimos doce meses, con un margen de tolerancia de un punto porcentual hacia arriba y hacia abajo. La evaluación del cumplimiento de la meta es continua. El nivel fijado para la meta de inflación permite a la economía desenvolverse sin presiones inflacionarias o deflacionarias, de manera consistente con la estabilidad monetaria, y es similar al de otros bancos centrales con monedas estables.
El cumplimiento de la meta de inflación se mide de manera continua, utilizando la tasa de crecimiento de los últimos doce meses del Índice de Precios al Consumidor (IPC) de Lima Metropolitana. En caso existiera una desviación de la inflación y/o de sus expectativas fuera del rango de tolerancia de la meta, el Banco Central evaluará las acciones necesarias para retornar a dicho rango, tomando en cuenta los rezagos con los que opera la política monetaria.
La reducción de la meta de inflación de 2,5 a 2,0 por ciento refuerza el compromiso del Banco de preservar la estabilidad monetaria, ya que permite dotar de un mayor poder adquisitivo a la moneda en el largo plazo.
Las razones para adoptar esta nueva meta son:
El anuncio de una meta cuantitativa de inflación, la toma de decisiones de política monetaria de manera anticipada para poder alcanzarla, y la comunicación al público de la racionalidad de las mismas, constituyen la parte principal del marco bajo el que opera el Banco Central para preservar la estabilidad monetaria.
Consistente con estos criterios, el Banco Central de Reserva sigue un esquema de Metas Explícitas de Inflación ("inflation targeting") desde el año 2002. Bajo este esquema, el Banco Central anuncia una meta de inflación (2,0 por ciento, +/- 1 punto porcentual a partir de 2007), medida como la variación porcentual del Índice de Precios al Consumidor de Lima Metropolitana (IPC) y calculada por el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI). El anuncio y el cumplimiento sistemático de esta meta permiten anclar la expectativa de inflación del público en este nivel.
Para alcanzar el objetivo de estabilidad de precios, el Banco Central busca prever posibles desviaciones de la tasa de inflación y/o de sus expectativas respecto de la meta. Esta anticipación se debe a que las medidas de política monetaria que tome el BCRP afectarán a la tasa de inflación principalmente luego de algunos trimestres.
Los cambios en la posición de la política monetaria se efectúan mediante modificaciones en la tasa de interés de referencia para el mercado interbancario, de manera similar a la del resto de bancos centrales que siguen este esquema. Dependiendo de las condiciones de la economía (presiones inflacionarias o deflacionarias), el BCRP modifica la tasa de interés de referencia de manera preventiva para mantener la inflación en el nivel de la meta.
El Banco, a comienzos de cada año, publica las fechas de cada mes en las que el Directorio del BCRP tomará las decisiones de política monetaria. Estos acuerdos y medidas se anuncian de manera inmediata al público a través de una Nota Informativa, en la que se resume la razón principal que sustenta las decisiones tomadas. La Nota Informativa se publica en el portal de Internet del Banco Central (http://www.bcrp.gob.pe).
Para que la meta de inflación sea creíble y logre su propósito de anclar las expectativas de inflación, es importante que el BCRP comunique al público cómo intenta alcanzarla y los argumentos que sustentan sus decisiones. Por ello, adicionalmente a la Nota Informativa, el Banco Central publica cada tres meses en su portal de Internet un Reporte de Inflación. En este documento se analiza la evolución reciente que ha tenido la tasa de inflación y las decisiones adoptadas por el BCRP. Asimismo, se comparte la visión que tiene el Banco Central sobre la evolución de las variables económicas, y cómo podrían influir sobre la trayectoria futura de la tasa de inflación. El Reporte de Inflación da cuenta también de los principales factores que el Banco Central considera que pueden desviar la inflación en un sentido u otro, a lo que se denomina balance de riesgos.
Tomando en cuenta estas previsiones que se publican en el Reporte de Inflación, el Banco Central de Reserva toma sus decisiones de manera transparente y consistente con su objetivo, por lo que es usual que las notas informativas mensuales sobre las decisiones de política monetaria tomen como referencia o hagan alusión a dicho Reporte.
La tasa de interés interbancaria es aquella que se cobra por las operaciones de préstamos entre bancos. Estas operaciones son de muy corto plazo, generalmente a un día, y sirven para que la liquidez fluya transitoriamente entre bancos. Dado el dinamismo de los pagos de alto valor a través de la banca (compensaciones de cheques y otras transacciones del público), es común que el tamaño de los mercados interbancarios sea relativamente grande.
Las operaciones de los bancos centrales en el mercado monetario (operaciones de mercado abierto) influyen en el volumen agregado de fondos de este mercado, por lo que la tasa interbancaria está directamente influenciada por dichas transacciones. Es por ello que muchos bancos centrales, incluyendo al BCRP, utilizan la tasa de interés del mercado interbancario (o una tasa de muy corto plazo vinculada a ésta) como meta operativa de su política monetaria. En estos casos, los bancos centrales deciden un nivel de referencia para la tasa de interés interbancaria que esté de acuerdo con el objetivo de la política monetaria.
En nuestro caso particular, el Banco Central busca que el nivel de la tasa de interés interbancaria sea consistente con una tasa de inflación de 2,0 por ciento (con un margen de tolerancia de un punto porcentual hacia arriba y hacia abajo).

El BCRP realiza operaciones de mercado abierto para inducir que la tasa de interés interbancaria se sitúe en el nivel de la tasa de interés de referencia. Con estas operaciones se modifica la oferta de fondos líquidos en el mercado interbancario, inyectando o esterilizando liquidez según se observen presiones al alza o a la baja respecto al nivel de la tasa de interés de referencia.
Las operaciones de mercado abierto son las siguientes:
Las facilidades de ventanilla son operaciones que una entidad financiera puede realizar con el Banco Central si, al finalizar las operaciones del día en el mercado interbancario, requiere fondos líquidos o tiene un excedente de los mismos.
Las operaciones de ventanilla son las siguientes:
Dado que:
La entidad financiera preferirá transar en el mercado interbancario, en el cual podría conseguir o colocar fondos líquidos a una tasa de interés más conveniente.
A enero de 2010, la tasa de interés de referencia para el mercado interbancario es 1,25 por ciento. Este nivel corresponde al centro del corredor formado por la tasa de interés de las repos directas y CRM (2,05 por ciento) y la de depósitos overnight (0,45 por ciento). Las tasas de interés de las operaciones de ventanilla se anuncian en la Nota Informativa que cada mes publica el BCRP en su portal de Internet junto con la tasa de interés de referencia.
Las tasas de interés para ahorros y préstamos vigentes en la economía son determinadas en el mercado financiero y no por el Banco Central. Sin embargo, éste puede inducir cambios en las tasas de interés por ser el principal oferente de fondos líquidos. Dado que los fondos líquidos son transados en el mercado interbancario, es la tasa de interés de las operaciones que se realizan en este mercado, particularmente la tasa de interés de más corto plazo (overnight), sobre la que el BCRP tiene mayor influencia.
En los demás mercados, en donde se transan activos menos líquidos y más riesgosos, la importancia de factores ajenos a la política monetaria en la determinación de las tasas de interés es mayor, aunque, el Banco Central a través de su influencia sobre la tasa de interés de más corto plazo, puede inducir cambios graduales en las tasas de interés para operaciones con plazos mayores ya que esta última sirve como referencia para la formación de las primeras.
El efecto que el BCRP tiene sobre las tasas de interés relevantes para las decisiones de gasto de los consumidores e inversionistas, es más potente en la medida que el ruido inflacionario es menor. Por ello, el esquema actual de Metas Explícitas de Inflación, que aplica el Banco Central en la conducción de su política monetaria, al anclar las expectativas de inflación del público en el nivel de la meta inflacionaria que persigue, contribuye a aumentar la potencia de la política monetaria mediante una mayor influencia sobre las tasas de interés de mercado a través de variaciones en la tasa de referencia.
La experiencia ha mostrado que los controles directos sobre las tasas de interés de las operaciones bancarias reducen la intermediación financiera e inducen su informalidad, dado que afectan los niveles de ahorro y crédito de la economía. En el caso de las pequeñas y medianas empresas al disminuir su acceso al crédito tendrían como única opción el crédito informal, no sujeto a regulación bancaria, en el que generalmente las tasas de interés en moneda local y extranjera son significativamente mayores.
Como resultado, los controles sobre las tasas de interés impiden que el mercado asigne eficientemente los recursos desde agentes superavitarios (ahorristas) hacia aquellos deficitarios (demandantes de créditos), desalentando el ahorro y limitando las fuentes de financiamiento necesarias para el crecimiento de la actividad económica.
El esquema actual de libre competencia del sistema financiero -sin controles de tasas de interés- ha permitido revertir el proceso de represión financiera que caracterizó nuestra economía hasta comienzos de los noventa que redujo el acceso de la población al mercado financiero. Así, el crédito al sector privado pasó de representar el 3 por ciento del producto bruto interno al comienzo de la década de los noventa a 27 por ciento del producto bruto interno en el tercer trimestre de 2009.
Asimismo, los niveles de las tasas de interés se han reducido en los últimos años en paralelo con la reducción registrada en los niveles esperados de inflación hasta tasas de un dígito y con la mayor competencia existente en el sistema financiero producto de la entrada de nuevas instituciones financieras del país y del exterior. Sin embargo, algunas tasas de interés, particularmente aquellas que se cobran a los créditos de consumo y a la pequeña empresa, aún se mantienen elevadas debido a que dependen básicamente de factores microeconómicos tales como el riesgo crediticio y los costos operativos de intermediación, que son elevados.
A nivel teórico, existe amplio consenso en la literatura económica en torno a que en el largo plazo el dinero es neutral -esto es que no afecta el nivel de producto ni otras variables reales-, y que la inflación es un fenómeno monetario. A nivel empírico, la evidencia internacional confirma una correlación positiva de largo plazo entre la tasa de crecimiento de la liquidez y la tasa de inflación. Sin embargo, esta correlación no implica causalidad. La causalidad depende de la naturaleza del régimen monetario. Cuando la política monetaria utiliza como instrumento operativo la cantidad de dinero, la causalidad va desde dinero a inflación. De otro lado, cuando la política monetaria utiliza como instrumento operativo la tasa de interés de corto plazo del mercado de dinero, la oferta monetaria se adecua para satisfacer la demanda por dinero, y por lo tanto, el comportamiento del dinero en la explicación de la dinámica de corto plazo de la inflación es menos importante.
En el caso peruano, si se analiza lo que va de la presente década, no existe una estrecha relación entre el crecimiento de los agregados monetarios, con la evolución de la inflación. Una posible explicación de esto es que la oferta de dinero, bajo un esquema de metas explícitas de inflación y con una meta operativa de tasas de interés, se acomoda a la demanda de dinero. De otro modo, bajo un esquema que estableciera exógenamente el crecimiento de la oferta de dinero, un aumento deliberado de ésta por encima de la demanda de dinero, con el consecuente incremento que se registraría en los agregados monetarios, sí generaría inflación, de forma consistente con la teoría cuantitativa del dinero.
La moneda cumple tres funciones: medio de pago, unidad de cuenta y depósito de valor. El tipo de dolarización dependerá de qué función el público asigna principalmente a la moneda extranjera. En nuestra economía, la moneda nacional cumple principalmente las dos primeras funciones, medio de pago y unidad de cuenta; pero la tercera, depósito de valor, es ejercida mayormente por la moneda extranjera. Por este motivo, la dolarización en Perú es de naturaleza financiera.
La dolarización financiera es una respuesta a las experiencias pasadas en las que se registraron altas y volátiles tasas de inflación, las que desvalorizaban la moneda nacional. Dada la ausencia de instrumentos financieros que permitieran cubrir el riesgo de inflación, se incrementó la preferencia por la moneda extranjera como depósito de valor.
En los últimos años, la dolarización financiera ha registrado una continua reducción en la medida que la tasa de inflación se ha reducido a niveles similares a los de economías desarrolladas. Así, el coeficiente de dolarización de las obligaciones del sector privado con las sociedades de depósito se ha reducido de 80 por ciento en el año 2000 a 46 por ciento en diciembre de 2009. La reducción de la dolarización financiera ha sido favorecida por el esquema de Metas Explícitas de Inflación, pues éste conlleva un compromiso permanente, claro y creíble con el mantenimiento del poder adquisitivo del Nuevo Sol a lo largo del tiempo.
Si bien es cierto que la moneda nacional ha sido parcialmente desplazada como depósito de valor, cumple con sus funciones de medio de pago y unidad de cuenta.
Esto se refleja en el pago de remuneraciones y en las transacciones de bienes y servicios con mayor importancia en la canasta del consumidor promedio, en las que la moneda nacional es la más empleada. Por lo tanto, la dolarización de pagos es relativamente menos importante, con lo que la moneda local cumple su función de medio de pago. En el mismo sentido, los precios de la mayoría de bienes y servicios están expresados en soles y no están indizados al dólar.
De esta manera, la política monetaria cuenta con espacio para poder lograr el objetivo de preservar la estabilidad monetaria, tal como lo muestra el registro de cumplimiento de la meta de inflación. La gradual recuperación de la tercera función de la moneda nacional (depósito de valor) incrementará la efectividad de la política monetaria.
La dolarización financiera implica riesgos para la economía pues genera dos tipos de descalce en el balance de los agentes económicos: de moneda y de plazos.
En el caso del descalce de moneda, se genera un riesgo cambiario. Las familias y empresas no financieras tienen, por lo general, ingresos en moneda local. Sin embargo, sus deudas con el sistema financiero están denominadas principalmente en moneda extranjera. Este descalce de monedas implica que una depreciación significativa e inesperada de la moneda nacional elevaría el monto de sus obligaciones (en términos de soles), sin un incremento similar en los ingresos. Este efecto se denomina "hoja de balance".
Esto implica que un banco puede sufrir pérdidas como consecuencia indirecta de la depreciación de la moneda local, aun cuando el banco en sí no tenga este descalce: una depreciación significativa causa pérdidas en los prestatarios sin cobertura cambiaria, lo que afecta negativamente la capacidad que tienen para atender sus deudas con la entidad financiera, elevándose la probabilidad de no pago. Así, los bancos están expuestos a riesgos crediticios debido al riesgo cambiario de los deudores. Adicionalmente, el riesgo crediticio asociado a una depreciación de la moneda local se amplifica si el valor del colateral del préstamo disminuye como consecuencia de la depreciación.
En el caso del descalce de plazos, se genera un riesgo de iliquidez. Las entidades financieras tienen obligaciones en moneda extranjera (depósitos del público y adeudados con el exterior) cuyo plazo de vencimiento es normalmente menor, en promedio, al de sus colocaciones. Si bien el descalce de plazos, y el consiguiente riesgo de iliquidez, es un fenómeno inherente a los sistemas bancarios, el riesgo es mayor cuando los pasivos en mención no están denominados en moneda local, el banco central no emite moneda extranjera y por ello no puede inyectar la liquidez necesaria si no tiene niveles adecuados de reservas internacionales.
Debido a estos riesgos, una economía con dolarización financiera es más vulnerable a variaciones bruscas del tipo de cambio. Por ello, el Banco Central de Reserva ha tomado medidas que permiten enfrentar estos riesgos. Un primer grupo de medidas está orientado a reducir la dolarización financiera. Entre éstas se encuentran el esquema de metas de inflación, que favorece la recuperación de la confianza en la moneda local, y el fomento del desarrollo de instrumentos financieros de largo plazo en moneda nacional.
Un segundo grupo de medidas está orientado a que la economía cuente con una capacidad de respuesta adecuada en situaciones de fuertes presiones de depreciación sobre la moneda nacional o de restricción de liquidez en moneda extranjera. Entre estas medidas se encuentran el que el BCRP cuente con un alto nivel de reservas internacionales; un sistema financiero con un alto nivel de activos líquidos en moneda extranjera; y un régimen de flotación cambiaria que permita la reducción de fluctuaciones bruscas del tipo de cambio. Es importante mencionar que una sólida posición fiscal y una adecuada supervisión bancaria también reducen los riesgos asociados a la dolarización financiera.
Las reservas internacionales netas constituyen la liquidez internacional con que cuenta un país para enfrentar choques macroeconómicos adversos. Son la diferencia entre los activos externos líquidos y los pasivos internacionales de corto plazo del BCRP. Las RIN se pueden dividir en tres conceptos:
A diciembre de 2009, la posición de cambio del BCRP (US$ 22 988 millones) representó el 69 por ciento de las reservas internacionales netas, mientras que los depósitos de las entidades financieras representaron el 18 por ciento. Por su parte, los depósitos del sector público en el BCRP (US$ 4 304 millones) alcanzaron el 13 por ciento de las reservas internacionales netas.
La creciente globalización financiera implica una mayor movilidad de capitales en nuestra economía que no siempre está asociada a los fundamentos económicos (disciplinas fiscal y monetaria). En algunos casos este flujo de capitales se da como resultado del "contagio" por sucesos adversos ocurridos en otros países. En estas circunstancias, siempre existe la posibilidad de una eventual salida abrupta de capitales y para poder hacer frente a los efectos que ésta tendría, se requiere disponer de activos líquidos en moneda extranjera.
En ese sentido, las reservas internacionales permiten enfrentar salidas inesperadas de capitales y reducir la volatilidad del tipo de cambio. En caso de salidas de capital, el banco central utiliza las reservas internacionales para proveer fondos en moneda extranjera a las entidades del sistema financiero, aliviando los efectos de la contracción de la liquidez y previniendo las posibles reducciones drásticas del crédito al sector privado. Asimismo, en economías dolarizadas, las reservas internacionales permiten que el BCRP pueda actuar como prestamista de última instancia, frente a potenciales retiros de depósitos, contribuyendo a fortalecer la confianza y solidez del sistema financiero.
En los años 70s y 80s, los indicadores de liquidez internacional ponían énfasis en la capacidad potencial que tenía un país para financiar un determinado número de meses de importaciones (coeficiente de reservas internacionales sobre importaciones). Desde los años 90s, debido a la creciente globalización e integración de los mercados de capitales, el énfasis se ha dirigido hacia indicadores de liquidez internacional que reflejen la capacidad que tiene un país para afrontar sus obligaciones financieras de corto plazo. Así, al 31 de diciembre de 2009, las reservas internacionales netas (US$ 33 135 millones) representaron 1,6 veces la deuda externa del sector público, 4,1 veces la emisión primaria y alcanzarían a cubrir 16 meses de importación.
El requerimiento de encaje se define como las reservas de activos líquidos que los intermediarios financieros deben mantener para fines de regulación monetaria por disposición del Banco Central de Reserva. El BCRP establece que las entidades financieras mantengan como fondos de encaje un porcentaje de sus obligaciones, tanto en moneda nacional como extranjera. Estos fondos de encaje pueden constituirse bajo la forma de efectivo, que se encuentra en las bóvedas de las entidades financieras, y como depósitos en cuenta corriente en el Banco Central.
Las normas vigentes distinguen entre el encaje legal y el encaje adicional. A partir de marzo de 2009, la tasa del encaje legal en moneda nacional y extranjera es de 6 por ciento. Como parte del encaje legal, no menos del 1 por ciento del volumen de pasivos debe encajarse bajo la forma de depósitos en cuenta corriente en el Banco Central. El encaje adicional, cuando es exigible, devenga remuneraciones en forma de intereses.
El encaje exigible es la suma de los requerimientos de encaje vigentes en las normas y que normalmente se derivan del encaje legal y del encaje marginal que impone el Banco Central.
A partir de noviembre de 2008 el BCRP dispuso un encaje marginal de 35 por ciento, el mismo que no será remunerado, a las obligaciones en moneda nacional con las entidades financieras no residentes. Para las obligaciones en moneda extranjera, desde enero de 2009 el encaje marginal es de 30 por ciento. Las obligaciones externas en moneda extranjera de las entidades financieras a plazos iguales o mayores a 2 años no estarán sujetas a encaje.
La alta tasa de encaje marginal para las obligaciones en moneda extranjera tiene un fin prudencial, considerando que el Banco Central no emite moneda extranjera, como sí lo puede hacer en el caso de la moneda nacional. Desde esta perspectiva, el BCRP considera prudente exigir que los bancos cuenten con un mayor volumen de activos líquidos en moneda extranjera que le permita apoyar al sistema financiero en eventuales casos de iliquidez en esta moneda.
¿Cómo se calcula en requerimiento de encaje?
El cálculo del requerimiento de encaje es mensual. Los fondos que las entidades financieras deben mantener como requerimiento de encaje dentro de un mes se denominan encaje exigible. Para calcularlo se determina primero las obligaciones de la entidad que están sujetas a este requerimiento, las que se denominan Total de Obligaciones Sujetas a Encaje (TOSE).
El promedio diario en el mes del total de obligaciones sujetas a encaje se denomina TOSE promedio. Para el caso del encaje legal éste se determina aplicando la tasa de encaje legal sobre el correspondiente TOSE promedio. Para el caso del cálculo del encaje marginal el TOSE promedio del mes se compara con su valor correspondiente del período base, que en caso de moneda extranjera actualmente es noviembre de 2008. Al monto excedente de estas obligaciones se le aplica la tasa de encaje marginal. Modificaciones en las tasas de encaje marginal se aplican sólo al incremento de las obligaciones de las entidades financieras respecto al periodo base. La suma de estos dos montos (legal y marginal) constituye el encaje exigible, esto es, el saldo promedio diario de fondos de encaje que cada entidad financiera está obligada a mantener como mínimo en cada mes. La tasa que resulta de dividir el encaje exigible entre el TOSE promedio del mismo mes es conocida como la tasa media de encaje exigible.
El encaje promedio exigible de las empresas bancarias (que es el ratio entre el encaje exigible y el TOSE promedio) de noviembre de 2009 fue 6,0 por ciento en el caso de moneda nacional, y 32,9 por ciento en el caso de moneda extranjera.
Los bancos pueden tener fondos de encaje en exceso o por debajo del mínimo exigible, en cuyo caso se dice que el banco tiene superávit o déficit de encaje, respectivamente. En el caso de que una institución financiera incurra en déficit de encaje se le aplica una multa y si estos déficit son recurrentes puede llevar a que sea sometido al régimen de vigilancia por la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP.
Cabe mencionar que los activos líquidos expresados en moneda extranjera no pueden constituir encaje de las obligaciones en moneda nacional, y viceversa.
El mayor requerimiento de encaje en moneda extranjera respecto al de moneda local es uno de los mecanismos con los que cuenta la política monetaria para enfrentar los mayores riesgos asociados a un sistema financiero dolarizado. Este mayor requerimiento de encaje en moneda extranjera permite mejorar la posición de liquidez internacional de la economía y atender eventuales escenarios de escasez de estos fondos en un contexto, por ejemplo, de crisis financiera internacional.
Asimismo, el requerimiento de encaje en moneda extranjera, tiene un carácter prudencial al hacer más costosa la intermediación financiera en moneda extranjera respecto a la que se realiza en moneda nacional e incentivar a los que operan en moneda extranjera a interiorizar el costo potencial que ello implica. También le permite al Banco Central cumplir un rol de prestamista de última instancia de una moneda que no emite, pero que es ampliamente utilizada en el sistema financiero como depósito de valor, con lo que disminuye el riesgo de iliquidez de la banca.
El Banco Central remunera los fondos que constituyen el encaje adicional tanto en moneda nacional como en moneda extranjera, es decir, la diferencia entre el encaje exigible en dichas monedas y el encaje mínimo legal correspondiente (6 por ciento a partir de marzo del 2009). Los niveles de las tasas de remuneración al encaje se comunican mediante Nota Informativa del Banco Central.
El BCRP efectúa compras o ventas de moneda extranjera en el mercado cambiario a través de su mesa de negociaciones y con el Tesoro, principalmente con la finalidad de evitar una excesiva volatilidad del tipo de cambio y para proveer al Tesoro los fondos que requiere para atender los pagos de deuda externa. Al evitar fluctuaciones bruscas del tipo de cambio, se reduce los efectos negativos sobre la actividad económica del descalce de monedas asociado a la dolarización financiera. Sin embargo, la intervención del BCRP en el mercado cambiario no implica compromiso con algún nivel de tipo de cambio, pues ello podría no ser consistente con la meta de inflación del Banco Central, restándole credibilidad a la política monetaria. Asimismo, es inconveniente que el Banco Central busque eliminar totalmente la volatilidad del tipo de cambio, ya que se podría incentivar a que los agentes económicos no interioricen los riesgos de ahorrar o endeudarse en moneda extranjera.
Las compras de moneda extranjera, de otro lado, permiten fortalecer la posición de reservas internacionales del país. Cabe señalar que, con cierta regularidad, el BCRP le vende dólares al Tesoro Público, principalmente para el pago de deuda externa. Usualmente, estas ventas son compensadas con compras en el mercado cambiario.
El desarrollo de instrumentos de largo plazo en moneda nacional permite reducir la dolarización financiera, en tanto permite generar medios para ahorrar y financiarse en moneda local. Asimismo, al constituirse en bases referenciales, permite el desarrollo de instrumentos hipotecarios en soles de largo plazo y desarrollar el mercado de capitales local en moneda nacional. Asimismo, se incrementa la efectividad de la política monetaria para lograr el objetivo de estabilidad monetaria.
Para que se desarrollen estos instrumentos de largo plazo en soles, es necesario que existan instrumentos de mercado cuyo rendimiento sirva de referencia para la formación de la estructura temporal de tasas correspondientes. Usualmente, los bonos del Tesoro Público cumplen este rol. En el caso peruano las emisiones de estos bonos nominales se han efectuado a plazos de hasta 30 años, lo que ha contribuido a la formación de la curva de rendimiento en moneda nacional, instrumento útil en la identificación de las expectativas de las tasas de interés futuras, las que son relevantes para evaluar la posición de la política monetaria dentro del esquema actual de Metas Explícitas de Inflación.
No, por el contrario, el Banco Central de Reserva interviene en el mercado cambiario para reducir la excesiva volatilidad del tipo de cambio, que puede causar un deterioro en los balances de los agentes económicos con descalce de monedas, afectando su liquidez y solvencia.
En el siguiente gráfico se puede observar que la moneda peruana ha registrado una menor volatilidad comparada con otras monedas de la región como el real brasilero, peso colombiano, el peso chileno y el peso mexicano.

No, la intervención cambiaria sólo busca reducir la volatilidad del tipo de cambio y no fijarlo o afectar su tendencia, la cual depende de los fundamentos de la economía.
Por ejemplo, en los cuatro primeros meses del 2008, se observó una importante entrada de capitales de corto plazo del exterior ("capitales golondrinos") que presionaron a una acelerada caída del tipo de cambio. Ante esta situación, el Banco Central intervino en el mercado cambiario comprando moneda extranjera por US$ 8 728 millones, a fin de reducir la volatilidad del tipo de cambio, lo cual a su vez permitió acumular reservas internacionales y fortalecer la liquidez internacional del país.
La crisis financiera internacional desde setiembre de 2008 ha motivado por el contrario, una mayor demanda por moneda extranjera y una subida acelerada del tipo de cambio. En este contexto, el Banco Central vendió dólares para atender la demanda por la misma, a fin de reducir la volatilidad del valor de nuestra moneda.

Desde octubre de 2007, el BCRP ha modificado sus normas de encaje para fomentar el financiamiento externo de largo plazo de los bancos y desincentivar el de corto plazo. De esta manera se favorece la fortaleza de las entidades financieras.
Como resultado de las medidas de encaje, se ha registrado una recomposición en la estructura de endeudamiento externo de las entidades bancarias a favor del financiamiento de largo plazo. Como se puede observar en el gráfico siguiente, en octubre de 2007, el 83 por ciento de las líneas de crédito del exterior de los bancos eran de corto plazo, porcentaje que ha disminuido a 29 por ciento a diciembre de 2009.
